El Tribunal Oral IV de La Plata condenó a 20 años de prisión a un hombre acusado de violar a una mujer en 1999. Además, la justicia dispuso la apertura de una causa contra la misma persona caratulada como "tentativa de homicidio" ya que, según lo que cuenta la víctima, le gatilló cinco o seis veces en la cabeza.

El abogado de la víctima había pedido que, además de la pena carcelaria, se realizara la castración química o física. Sin embargo, los jueces expresaron que ese tipo de prácticas no están legisladas en Argentina, por lo que resulta imposible hacerlo. Para ellos, la única solución sería elevar la cantidad de años de prisión. En países como Inglaterra y Estados Unidos, el método de castración fue autorizado con buenos resultados en la prevención de la reincidencia de delitos tan aberrantes como el abuso sexual o la violación de menores.

Todo nos demuestra que estamos en un país del tercer mundo donde se sigue confiando que los presos se reforman en cárceles en las que deben ser tan o más violentos que cuando están en libertad. La castración química representa una manera de salvar muchas vidas que corren el riesgo de quedar marcadas para siempre por una violación.




Por Emanuel Sorino